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As Security Council Stalls, There Are Other Ways to Stop US-Israeli War on Iran | Truthout
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2 de marzo de 2026
A medida que el Consejo de Seguridad se estanca, existen otras formas de detener la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán
Por Marjorie Cohn
Una resolución de «Unidos por la Paz» en la Asamblea General de la ONU puede contrarrestar la inacción del Consejo de Seguridad.
Personas sostienen pancartas durante una protesta contra los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, en Parliament Square, en el centro de Londres, el 28 de febrero de 2026.
Justin Tallis / AFP vía Getty Images
Ya fue informada la muerte de 555 iraníes —incluídas 180 alumnas de una escuela primaria femenina en Minab— en la guerra de agresión iniciada el 28 de febrero por el presidente Donald Trump y su cómplice, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, acusado de crímenes de guerra, contra Irán.
«La Operación Furia Épica implica la mayor concentración regional de poderío militar estadounidense en una generación», afirmó el Mando Central de Estados Unidos en un comunicado.
Esta agresión ha desestabilizado la región y ha provocado que Irán ejerza legítimamente su derecho a la autodefensa.
La agresión estadounidense-israelí contra Irán viola la Carta de las Naciones Unidas, que exige que todos los Estados resuelvan sus disputas de forma pacífica y se abstengan de utilizar la fuerza armada, salvo en caso de legítima defensa, según el artículo 51, tras un ataque armado contra un Estado miembro de la ONU por parte de otro Estado, o cuando el Consejo de Seguridad lo autorice.
Antes del 28 de febrero, Irán no había lanzado ningún ataque armado contra ningún país, ni representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, Israel u otro Estado miembro de la ONU. Y el Consejo de Seguridad no había autorizado el uso de la fuerza militar contra Irán.
El momento en que se produjeron los ataques de Estados Unidos e Israel debilita la excusa de que ambos países habían estado negociando de buena fe con Irán sobre su programa nuclear.
Netanyahu convenció a Trump para que se retirara del acuerdo nuclear con Irán en 2017
Trump afirmó que atacó a Irán para evitar que desarrollara armas nucleares.
Las negociaciones previas al ataque del 28 de febrero de 2026 deben examinarse en el contexto del Acuerdo Nuclear con Irán de 2015, o Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), que fue negociado por Francia, Reino Unido, Rusia, China, Alemania, Estados Unidos e Irán durante la administración Obama.
En el JCPOA, Irán acordó restringir su enriquecimiento de uranio y otras actividades nucleares. A cambio, Estados Unidos descongeló miles de millones de dólares en activos iraníes para aliviar sanciones severas. Hasta que Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo durante su primera administración, el JCPOA había estado trabajando para impedir que Irán desarrollara armas nucleares.
«Irán se ha deshecho de todo su uranio altamente enriquecido», escribió Jessica T. Mathews en un artículo publicado en 2017 en The New York Review. «También ha eliminado el 99 % de sus reservas de uranio poco enriquecido… Se ha cerrado toda la actividad de enriquecimiento en la instalación subterránea, fortificada y antes secreta de Fordow… Irán ha desactivado y rellenado con hormigón el núcleo de su reactor de plutonio, cerrando así la vía del plutonio y del uranio hacia las armas nucleares. Ha proporcionado respuestas adecuadas a la lista de larga data de preguntas de la [Agencia Internacional de Energía Atómica] sobre actividades pasadas relacionadas con armas».
Sin embargo, en 2017, Netanyahu convenció a Trump para que retirara a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán. «Le pedí [a Trump] que abandonara el JCPOA», se jactó Netanyahu. «Fui yo quien le hizo abandonar el acuerdo».
Si el JCPOA hubiera seguido en vigor, es casi seguro que la actual agresión estadounidense-israelí no habría tenido lugar.
Las negociaciones daban frutos, pero Estados Unidos e Israel atacaron igualmente
Antes del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero pasado, el país de Omán había estado mediando negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Estados Unidos e Israel insistieron en que Irán dejara de enriquecer uranio, limitara su programa de misiles balísticos y pusiera fin al apoyo a sus «proxies» Hezbolá y los Houthis.
El 27 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán declaró en CBS News que las negociaciones habían avanzado significativamente y que Irán había aceptado más concesiones que las contenidas en el JCPOA. Afirmó que un acuerdo nuclear estaba «a nuestro alcance«.
Sin embargo, Trump sostuvo que la diplomacia se había agotado. Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán al día siguiente.
En su anuncio grabado en video, Trump afirmó de forma engañosa que el gobierno iraní había «rechazado toda oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares.»
Sin citar pruebas, Trump declaró que el régimen iraní «había construido armas nucleares.» Esto contradecía su declaración de junio de 2025 tras el bombardeo de los sitios nucleares iraníes, de que Estados Unidos había «destruido» su programa nuclear.
Israel afirmó erróneamente que Irán está armado con armas nucleares. Durante las dos últimas décadas, Israel ha afirmado que Irán estaba a punto de adquirir un arma nuclear.
Trump dijo que, para evitar una guerra, Irán habría tenido que decir «esas palabras secretas: ‘Nunca tendremos un arma nuclear.'» Pero Irán lo ha afirmado varias veces. De hecho, el ayatolá Ali Khamenei emitió una fatwa prohibiendo las armas nucleares en 2004.
La administración Trump ha admitidoque no tiene pruebas de que Irán esté utilizando su programa de enriquecimiento de uranio como arma, ni siquiera de que haya retomado el enriquecimiento desde junio pasado. Irán siempre ha sostenido que enriquece uranio con fines pacíficos, tal y como permite el Tratado de No Proliferación Nuclear.
Tampoco hay pruebas de que Irán esté desarrollando misiles balísticos intercontinentales que puedan llegar a los Estados Unidos.
El propósito de la operación conjunta de Estados Unidos e Israel, dijo Netanyahu, era «eliminar la amenaza existencial que supone el régimen terrorista en Irán.»
«La agenda de Netanyahu siempre ha sido evitar una solución diplomática, y temía que Trump realmente hablara en serio sobre conseguir un acuerdo, así que el inicio de esta guerra en medio de las negociaciones es un éxito para él, igual que lo fue en junio pasado«, dijo Jamal Abdi, presidente del Consejo Nacional Iraní-Americano, a Al Jazeera.
Agresión de Estados Unidos e Israel y la autodefensa de Irán
El uso de la fuerza de Estados Unidos e Israel contra Irán viola su soberanía e integridad territorial y, por tanto, constituye una agresión ilegal, considerada el «crimen internacional supremo» en Núremberg.
El artículo 2 (4) de la Carta de la ONU establece que «Todos los miembros deberán abstenerse en sus relaciones internacionales de la amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o de cualquier otra manera incompatible con los Fines de las Naciones Unidas.»
La agresión es incompatible con los propósitos de la ONU. Un «acto de agresión» es «el uso de la fuerza armada por parte de un Estado contra la soberanía, integridad territorial o independencia política de otro Estado, o de cualquier otra manera incompatible con la Carta de las Naciones Unidas», según el Estatuto de Roma para la Corte Penal Internacional. La agresión incluye «la invasión o ataque por parte de las fuerzas armadas de un Estado del territorio de otro Estado.»
Un ataque «preventivo» (supuestamente para impedir que Irán adquiera armas nucleares) viola la Carta de la ONU y constituye agresión.
El profesor Ben Saul, relator especial de las Naciones Unidas sobre la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo, publicó en X: «Condeno enérgicamente la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán, que viola la norma más fundamental del derecho internacional: la prohibición del uso de la fuerza. Todos los gobiernos responsables deberían condenar esta ilegalidad de dos países que se destacan por destrozar el orden internacional».
El artículo 51 de la Carta dice: «Nada en la presente Carta perjudicará el derecho inherente a la legítima defensa individual o colectiva si se produce un ataque armado contra un miembro de las Naciones Unidas, hasta que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales.»
Tras los ataques armados de Estados Unidos e Israel, se permitió a Irán actuar en defensa propia.
Cuando el Consejo de Seguridad de la ONU falla, la Asamblea General puede actuar
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el 28 de febrero, pero no aprobó una resolución que abordara el bombardeo de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Si EE.UU. impide que el Consejo de Seguridad actúe para restaurar la paz y la seguridad internacionales, la Asamblea General puede reunirse bajo la resolución «Unidos por la Paz», aprobada por la Asamblea General para eludir el veto de la Unión Soviética durante la Guerra de Corea.
La Asamblea General puede recomendar que sus estados miembros impongan embargos de armas y comercio a Estados Unidos e Israel. La Asamblea General también podría suspender a Estados Unidos e Israel de sus filas. Estas decisiones requerirían el voto de dos tercios de los 193 estados miembros de la Asamblea General.
Un esfuerzo ilegal para provocar un cambio de régimen forzoso en Irán
Tanto Trump como Netanyahu han dejado claro que buscan un cambio de régimen en Irán, y el asesinato de Khamenei es coherente con ese objetivo. El cambio de régimen forzoso es ilegal.
La Carta de las Naciones Unidas, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales garantizan todos el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Los dos pactos tienen la misma primera frase en el Artículo 1: «Todos los pueblos tienen derecho a la autodeterminación. En virtud de ese derecho, determinan libremente su estatus político y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.»
No es la primera vez que Estados Unidos lleva a cabo un cambio de régimen forzoso en Irán.
En 1953, la CIA orquestó encubiertamente el derrocamiento del democrático primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh, quien había nacionalizado la industria petrolera iraní en contra de los intereses petroleros británicos. Estados Unidos instaló entonces al feroz Mohammad Reza Shah Pahlavi, quien gobernó Irán con mano de hierro durante 25 años.
Pero todo se volvió en su contra. El Sha fue derrocado en la Revolución Iraní de 1979 y sustituido por la teocracia del ayatolá Ruhollah Khomeini.
Cuando Khomeini murió en 1989, le sucedió el ayatolá Alí Khamenei, que fue asesinado el 28 de febrero pasado por ataques estadounidenses e israelíes. Esta vez, el cambio de régimen que persigue Estados Unidos en Irán es abierto.
«Durante décadas, Estados Unidos ha intentado desestabilizar Irán, una potencia asiática crítica situada en la intersección de tres grandes continentes y múltiples vías fluviales», dijo en un comunicado el Comité de Antiimperialistas en Solidaridad con Irán (CASI).
Desde 1953, «Irán ha soportado los efectos directos e indirectos del imperialismo estadounidense, que culminaron en una brutal y devastadora agresión militar de ocho años (1980-1988) y un régimen de sanciones devastador que ha negado a los iraníes el acceso a suministros médicos básicos, infraestructuras y alimentos, y ha provocado una inflación astronómica», afirma la declaración de CASI. «En las últimas décadas, Irán ha sufrido el asesinato de sus científicos y generales, el bombardeo de infraestructuras críticas y repetidas violaciones de su soberanía y ataques a su desarrollo nacional».
Ahora, Estados Unidos e Israel están promocionando al residente estadounidense Reza Pahlavi, hijo del famoso Sha de Irán, como un títere para dirigir el Gobierno iraní. Los medios de comunicación fuera de Irán «se han utilizado mucho para tratar de proyectar una imagen de inmensa popularidad, mucho más de lo que realmente es», afirmó Negar Mortazavi, investigadora principal del Centro de Política Internacional, en Democracy Now! «Disfruta de una base en la diáspora. Tiene una base creciente dentro de Irán. Vemos cómo la gente corea su nombre en las protestas. Pero también hay una especie de movimiento autoritario y antidemocrático de personas a su alrededor».
De hecho, «la administración Trump parece no tener un plan a largo plazo, ni idea de lo que Estados Unidos pretende conseguir en última instancia, ni respuesta a lo que sucederá tras el ataque estadounidense-israelí», escribió Nicholas Grossman en LiberalCurrents. «El presidente habla de un cambio de régimen y se lanzan misiles contra objetivos gubernamentales, pero no hay fuerzas terrestres preparadas para tomar el control si fracasa».
Los países pueden enjuiciar en virtud de la jurisdicción universal
¿Cómo se puede exigir responsabilidades a los líderes de Estados Unidos e Israel por sus crímenes en Irán?
Estados Unidos, Israel e Irán no son partes del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI). Por lo tanto, la CPI no tendría jurisdicción para enjuiciar a los líderes estadounidenses e israelíes por crímenes de guerra.
Sin embargo, según principios bien establecidos del derecho internacional, los crímenes juzgados por la CPI, incluidos los crímenes de guerra, son crímenes de jurisdicción universal.
La doctrina de la jurisdicción universal permite a cualquier país juzgar a ciudadanos extranjeros por los crímenes más atroces, incluso sin ninguna relación directa con el país que los juzga. Eso significa que otras naciones pueden procesar a los líderes estadounidenses e israelíes por el crimen de guerra de atacar a civiles.
De hecho, Estados Unidos ha asumido la jurisdicción sobre ciudadanos extranjeros en casos de antiterrorismo, tráfico de drogas, crímenes de guerra y tortura. El Gobierno estadounidense juzgó, condenó y sentenció a Charles «Chuckie» Taylor Jr. a prisión federal por torturas cometidas en Liberia. Israel juzgó, condenó y ejecutó a Adolph Eichmann por sus crímenes durante el Holocausto.
La Resolución sobre los poderes bélicos
Además, la participación de Estados Unidos en la guerra contra Irán viola la legislación estadounidense.
La Resolución sobre los poderes bélicos de Estados Unidos permite al presidente enviar a las fuerzas armadas estadounidenses a participar en hostilidades o hostilidades inminentes solo (1) después de que el Congreso haya declarado la guerra; (2) en «una emergencia nacional creada por un ataque contra Estados Unidos, sus territorios o posesiones, o sus fuerzas armadas»; o (3) cuando exista «una autorización legal específica». Ninguna de estas tres condiciones se cumplió antes de que Estados Unidos atacara Irán.
Trump lanzó una gran guerra contra Irán sin solicitar la aprobación del Congreso.
El Senado votará esta semana la Resolución sobre los poderes bélicos copatrocinada por los senadores Tim Kaine (demócrata por Virginia) y Rand Paul (republicano por Kentucky). En ella se dice: «Por la presente, el Congreso ordena al presidente retirar las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de las hostilidades dentro de Irán o contra este país, a menos que se autorice explícitamente mediante una declaración de guerra o una autorización específica para el uso de la fuerza militar».
Sin embargo, hay pocas o ninguna posibilidad de que esta resolución se apruebe, ya que la mayoría de los legisladores estadounidenses, incluidos algunos demócratas, apoyan la guerra de agresión de Trump contra Irán.
Mientras tanto, Estados Unidos posee el mayor arsenal de armas nucleares del mundo y es el único país que las ha utilizado. Israel también posee armas nucleares, a pesar de la Resolución 687 del Consejo de Seguridad, que supuso un paso adelante hacia el objetivo de crear una zona libre de armas de destrucción masiva en todo Oriente Medio.
El exfuncionario de derechos humanos de la ONU Craig Mokhiber se refirió al «eje Estados Unidos-Israel» como «la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad en la actualidad». Publicó en X:
Una campaña de bombardeos asesinos en Irán, el genocidio continuo en Palestina, la agresión en serie en el extranjero, ocupación beligerante de varios países, actos de terrorismo transnacional, represión interna, planes para lucrar con el asesinato y la colonización, encubrimiento sistemático de las operaciones del Mossad y Epstein, corrupción masiva de los sectores público y privado en todo Occidente, sanciones contra los defensores de los derechos humanos y los tribunales internacionales, ataques a las instituciones internacionales, desmantelamiento del derecho internacional, vigilancia masiva del resto de la población y un creciente rastro de sangre y destrucción en todo el mundo.
La Asociación Internacional de Abogados Demócratas emitió un comunicado el 28 de febrero pasado en el que instaba a «todos los Estados a aplicar inmediatamente un embargo de armas a Israel y Estados Unidos, retirar a sus embajadores y emprender acciones legales para que los responsables militares y políticos rindan cuentas».
Una abrumadora mayoría de la población estadounidense se opone a que Estados Unidos emprenda una guerra contra Irán. Deben dar a conocer su opinión a los miembros del Congreso y actuar colectivamente contra la peligrosa agresión de Trump y Netanyahu contra Irán.
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Marjorie Cohn es profesora emérita de la Facultad de Derecho Thomas Jefferson, decana de la Academia Popular de Derecho Internacional y expresidenta del Gremio Nacional de Abogados. Forma parte de los consejos asesores nacionales de Veteranos por la Paz y de Defensa de Assange, y es miembro de la oficina de la Asociación Internacional de Abogados Demócratas y representante de Estados Unidos ante el Consejo Consultivo Continental de la Asociación Americana de Juristas (AAJ). Entre sus libros se incluye «Drones y Asesinatos Selectivos: Asuntos Legales, Morales y Geopolíticos» .
